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QUIZÁS DEBERÍA LEVANTARME (Relato)

Se ve hermosa mientras se baña. El agua desciende en trasparentes riachuelos por la bronceada piel de Tamara. Se curva en sus curvas, ágilmente rodeando la estructura de sus hombros y las dunas de sus senos, y sigue bajando por la fría tez de su abdomen hacia sus piernas torneadas, hacia sus nalgas inermes, hacia la calidez de su entrepierna. Quizás debería levantarme a hora. Caminar hacia ella, abrazarla, besarla, sentir el tacto húmedo de su piel helada.  De pronto, el otro hombre se acerca. Se quita la camisa mostrando su torso musculoso, se afloja el cinturón sin apartar los ojos de ella, se deshace de su pantalón y se atreve a colarse debajo de la ducha.  Tamara no lo aparta, no huye, no grita.  Lo recibe con los brazos abiertos, presiona su cuerpo al de él, se funden en un beso intenso, casi caníbal. ¿Qué está pasando? ¿Por qué haces eso, Tamara? Debo levantarme ahora, debo… no, no puedo. ¡No puedo, maldita sea! No tengo más opción que seguir mirand

11 FRASES GENIALES DE CAMUS EN EL MITO DE SÍSIFO (Tercera y última parte)

El Mito de Sísifo es una de las obras filosóficas más importantes del siglo pasado y uno de los libros más famosos de Albert Camus. En él nos plantea la pregunta: Si la vida es absurda y no tiene sentido, ¿por qué no nos matamos? Camus cree que la existencia es irracional y absurda, pero él cree que hay tres manera de enfrentar esa verdad: El suicidio, el suicidio filosófico o la aceptación del absurdo. En esta parte vemos a Camus reflexionando acerca de Sísifo, el rey de la leyenda griega, que fue castigado por los dioses obligándolo a rodar una piedra desde la falda de una montaña hasta su cima. Camus lo equipara con la vida del trabajador moderno, pero luego explica que Sísifo puede ser dichoso al aceptar el absurdo y al hacerse dueño de su destino.  He acá las frases:   1-. Todos tratan de imitar, repetir y recrear su propia realidad. 2-. Terminamos siempre por tener el rostro de nuestras verdades. 3-. Hasta los hombres sin evangelio tienen su Monte de los O

OTRAS 12 FRASES DE CAMUS

El Mito de Sísifo, libro de Albert Camus, es un ensayo filosófico que se va volviendo cada vez más complejo a medida que se pasan sus páginas. En él, Camus, trata de explicar que la vida no tiene sentido, pero que ello no es justificación para el suicidio real o filosófico. Acá dejo algunas de sus frases más interesantes: 1-. No  puede haber absurdo fuera de un espíritu humano. Así, lo ab surdo termina, como todas las cosas, con la muer te. 2-.  Existe un hecho evidente que parece entera mente moral: un hombre es siempre presa de sus verdades. Una vez que las reconoce, no puede apartarse de ellas. No hay más remedio que pa garlas. Un hombre que adquiere conciencia de lo absurdo queda ligado a ello para siempre.  3-.  Un hombre sin esperanza y consciente de no tenerla no pertenece ya al porvenir.  4-.  Buscar lo que es verdadero no es buscar lo que es deseable. 5-. Pensar es aprender de nue vo a ver, dirigir la propia conciencia, hacer de ca da imagen un lugar privileg

13 FRASES DE CAMUS EN "EL MITO DE SÍSIFO"

¿Tiene algún sentido la vida? ¿No es la vida, y todas sus rutinas, algo absurdo e ilógico? Y si la vida no tiene sentido, ¿por qué no nos suicidamos? Tales problemas fueron abordados por el gran filósofo y escritor francés, Albert Camus,  cuyo libro "El Mito de Sísifo" es una de los obras filosóficas más importantes del siglo pasado. En este libro, Camus trata de demostrar que nuestra realidad es absurda y carente de sentido racional, pero, a la vez, no induce al lector al suicidio (sea éste real o filosófico), sino que le invita a aceptar el absurdo como parte de nuestra experiencia vital. He acá algunas de las frases de Camus en el "Mito de Sísifo". Nótese que son extraídas de los primeros capítulos. Iré agregando más a medida que avance en la lectura de esta gran obra. 1-. No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filo

LA CACERÍA (Final)

Ariel Escorcia detuvo el vehículo en medio de la carretera y se volvió hacia la bella mujer que fingía dormir en el asiento del copiloto. Su largo cabello negro caía sobre su hombro haciendo un contraste con la piel blanca de su rostro, su cuello y su amplio escote. Sin duda, era atractiva. Tenía las facciones de una modelo de revista, buen gusto en su forma de vestir y un maquillaje perfecto. Lo único que desentonaba en ella eran las esposas de metal plateado que Ariel había puesto sobre sus muñecas. −¿Dónde está? −dijo Ariel. La mujer fingió despertar y verlo a la cara con un gesto de sorpresa. −Oficial, no sé de qué está hablando −le dijo−. Usted me arrestó ilegalmente, sin orden de captura, y yo creo… −¡Silencio! −rugió Ariel, mostrando los dientes−. Dejémonos de mentiras, señorita Jaritza Torrez… Los dos sabemos que usted es la “Cazadora de Copacabana” y que tiene secuestrada a la detective Gema Rodríguez. Jaritza sonrió. −¿Y