miércoles, 29 de marzo de 2017

EL GENIAL IX ENCUENTRO DE ESCRITORES Y POETAS DEL NORTE




El día sábado 25 de marzo se realizó, en Matagalpa, el IX Encuentro de Escritores y Poetas del Norte, en homenaje a Bayardo Gámez y Vidaluz Meneses.

Fue algo extraordinario.

Desde las nueve de la mañana, aquel auditorio de la UNAN estaba lleno de mentes brillantes, talentos increíbles y algunos nombres que la señora Fama injustamente ha olvidado. Algunos fotógrafos se movían de un lugar al otro a la caza de imágenes perfectas, entre ellos Sergio Simpson cuyo talento de francotirador de la cámara es indiscutible. Las sillas empezaban a llenarse mientras algunas personas se arremolinaban en torno a la mesa en donde se exponían maravillosos libros, a la vez de que aprovechaban para dar la mano a Rolando Téllez, un escritor de primera línea, tanto en inglés como en español, que daba muestras de su inconfundible don de gentes.

Pero, ¿quién es Bayardo Gámez para que se le diera semejante homenaje?

El esteliano Bayardo Gámez Montenegro es un dibujante, pintor, escritor, muralista, promotor cultural, instructor de artes plásticas, arqueólogo y docente universitario. ¡Todo un talento multifacético coronado con una humildad sorprendente!

Luego de unas breves palabras, las cámaras se alzaron (y no sólo la de Simpson) para atrapar el momento emocionante en que éste caballero de la cultura recibe su justo reconocimiento.


PARTICIPACIONES DESTACADAS

De las participaciones, ¿qué diré? Todas fueron fantásticas.

La poetisa de occidente, Verónika Rosil, leyó tres poemas de su último poemario y cada persona en el auditorio pudo disfrutar de su talento.

Además, debo decir que fue emocionante ver la participación de Edgar Rivas Choza, conocido escritor y promotor cultural, quien con un poco de dificultad subió al estrado para compartir algunas de sus obras. Un intelectual talentoso al que tuve el placer de conocer desde hace mucho.

Otra participación inolvidable le correspondió a Enrique Langrend, gran poeta, cuyo dominio del lenguaje es singular y cuyas obras tienen una fuerza única.

Por otro lado, Ángeles Cruz Gaitán sorprendió a todos al recitar un poema improvisado en homenaje a Bayardo Gámez y que resultó ser una maravilla, aunque supongo que algún desprevenido se sorprendió al escuchar la palabra “vagina” que resonó en el poema y debió sacudirle el puritanismo a más de uno.

Acto seguido, Ariel Montoya leyó tres poemas de su autoría en los que trataba temas modernos con una fuerza magistral, demostrando porque es uno de los autores más famosos del mundo de las letras en el país.

No quiero olvidar, al gran poeta Lesther Fonseca, de Managua pero radicado en Matagalpa, cuyos poemas exquisitos también pudieron deleitar a la audiencia. Ni tampoco olvidar la particular belleza de las obras del reconocido Juan Centeno.

Hago esta descripción a vuela pluma para que se vea lo fantástico que fue escuchar a estos grandes talentos, aunque reconozco que el tiempo no me daría para explicar y citar a otros grandes participantes que hicieron de este evento algo magnífico. Participantes como: Carlos Pérez Alonso, Danilo Rivera, Humberto López, Juan Urbina O, Ricardo Coronado o Alejandro Huerta... ¡Todos ellos grandiosos bardos con pleno dominio de su oficio de portaliras!

Mención aparte debo brindar para el trío de chicos que interpretó la Mora Limpia y cuyos nombres no pude recuperar para esta crónica, y sobre todo para la curiosa e hilarante participación de Fanny Vado Hernández quien improvisó una pieza dramática frente a los asistentes arrancando carcajadas y dando la nota de buen humor al evento.

También destacar la presencia de Carlos Manuel Lazo López y Eddy Kuhl, dos grandes intelectuales a los que el arte del Norte debe tanto.

AGRADECIMIENTO

Imposible me sería cerrar esta crónica improvisada sin decir lo agradecido que me siento, no sólo de haber asistido a este evento, sino de que incluso pudiera subir al estrado a compartir un fragmento de mi ensayo LA CEGUA, con el que gané el Certamen Literario María Teresa Sánchez.

Estar ahí, ante tantos grandes intelectuales, y que estos me dieran su apoyo y algunas palabras de estímulo, es totalmente una experiencia invaluable para mí.


¡Definitivamente fue un sábado inolvidable para todos los bibliólatras y los que amamos la alquimia mágica de las letras!


FOTOGRAFÍA DE SERGIO SIMPSON

Noticia de la Entrega de Premios del Certamen Literario María Teresa Sánchez

BCN ME ENTREGÓ EL PREMIO AL PRIMER LUGAR DEL CERTAMEN LITERARIO MARÍA TERESA SANCHEZ 2016



Esta es la nota de prensa que divulgó el BCN, el día martes 7 de marzo del 2017, luego de entregarme el premio al primer lugar en el Certamen Literario María Teresa Sánchez:


"El Banco Central de Nicaragua (BCN), entregó el 7 de marzo de 2017 los premios del Certamen de Literatura “María Teresa Sánchez 2016”, convocado en el género Ensayo, con tema y estilo libre.

"Al deliberar, el jurado calificador valoró la calidad de los 12 trabajos participantes, otorgando el primer lugar a “La Cegua” de Roberto Napoleón Soza Berrios, por plantear un tema actual, escrito en prosa ágil y amena, dominando el género ensayístico en cuanto a la estructura y la relación entre el tema central y otros ámbitos de interés. El trabajo además destaca un enfoque de género y del psicoanálisis que incluye el imaginario de la teoría de Karl Jung que aborda un mito tan popular, en función del prejuicio negativo hacia la mujer en la sociedad occidental patriarca.

"En segundo lugar se concedió al trabajo “La narrativa centroamericana contemporánea” de Enrique Antonio Medrano por ofrecer una panorámica actualizada de las problemáticas que el género novelístico ha venido enfrentando y los ha tratado desde distintas posibilidades temáticas y estéticas poniendo de manifiesto una red de relaciones que el trabajo estudia como vasos comunicantes.

"Finalmente, el trabajo “Presencia identitaria e historiográfica en la narrativa de Lizandro Chávez Alfaro” de Isolda Rodríguez Rosales, obtuvo el tercer lugar por rescatar la figura de uno de los narradores más importantes como es  Lizandro Chávez Alfaro y asimismo reflexiona sobre la identidad cultural de la Costa del Caribe.

"En esta ocasión, se otorgó mención especial al trabajo “América Latina: realidad y utopía en el pensamiento de Rubén Darío” de Sara Yolanda Kraudy  Ortega.


"Con este certamen, el BCN contribuye a la difusión y promoción de las artes literarias."


Tomado de http://www.bcn.gob.ni/divulgacion_prensa/notas/2017/noticia.php?nota=387


EL ARTE DE ESCRIBIR EN 7 FRASES DE GARCÍA MÁRQUEZ



I

El punto que quiero hacer ver es que estos escritores jóvenes están gastando su vida escribiéndole a los críticos en vez de trabajando en su escritura. Es mucho más importante escribir a que escriban de nosotros.

II

Una de las cosas más difíciles es el primer párrafo. Me he pasado meses en el primer párrafo, y una vez que lo obtengo, lo demás fluye fácilmente. En el primer párrafo debes resolver la mayoría de los problemas de tu libro.

III

La inspiración es cuando encuentras el tema adecuado, uno que realmente te guste; eso hace que el trabajo sea más fácil. La intuición, que también es fundamental para escribir ficción, es una cualidad especial que nos ayuda a descifrar qué es real sin necesitar conocimiento científico o cualquier otro tipo de aprendizaje especial

IV

Hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa voluntad

V

Cuando uno se aburre escribiendo el lector se aburre leyendo

VI

No oigo música mientras escribo porque entonces le pongo más atención a la música que a lo que estoy escribiendo.

VII

Si dices que hay unos elefantes volando en el cielo la gente no te va a creer. Pero si dices que hay 421 elefantes volando en el cielo es probable que sí te crean.





LA CHICA DEL AUTOBÚS (Relato)




Estaba sentada en su asiento del autobús emanando tal aura de belleza que daban ganas de llorar o de cantarla en églogas renacentistas.

Era sobrenaturalmente hermosa.

No, por favor, no pienses en esa belleza artificial de las pésimas revistas de moda o de insomnes vídeos pornográficos. Ella era distinta y, a la vez, superior.

No estaba delgada. Nunca he entendido la obsesión de nuestra sociedad por las mujeres delgadas, siendo que en la mayor parte de nuestra historia la mujer ideal era representada con lo que hoy se llamaría sobrepeso. Ella no encajaba en esas ridículas normas sociales. Tenía un cuerpo ancho y sólido que no caía en la vulgar gordura, pero que daba a entender que había carne bajo la ropa, carne tibia y perfumada.

Sí, la chica del autobús estaba un poco gorda y, sin embargo, era tan sensual que me hubiera gustado tan siquiera aspirar el perfume de su sombra proyectada en el suelo.

¿Cómo se llamará? Me desbarato las neuronas pensando en un nombre digno de semejante criatura mitológica. No puede ser algo tan banal como María o Ana, ni tan absurdo como esos nombres de teleseries americanas que se han puesto tan de moda, Kimberly, Emily, Jennifer... ¡No! Una diosa debe tener un nombre de diosa. Seguramente se llama Diana como la virginal cazadora, o Venus como la diosa del amor, o Hebe como la patrona de la juventud... ¡Ah, Hebe, eso es, Hebe! Si fuera un personaje de una de mis novelas indecentes se llamaría así: Hebe.

El bus se detiene en un sitio y Hebe se pone en pie. La blusa blanca presiona sus senos redondos y un pantalón de tela se ciñe a sus piernas perfectas dándome, por fin, algunos tormentosos atisbos de lo que sería su cuerpo desnudo.

Camina hacia la salida. ¿Qué haré? ¿Iré tras ella? ¿Me bajaré y la invitaré a una cerveza, o a un café, o una noche de sexo loco y sin remordimientos?

La miro desaparecer por la puerta dejando un vacío insuperable en el ambiente. Este es mi momento, me levantaré, iré tras ella, le preguntaré su nombre, le diré que soy escritor, que quiero convertirla en el personaje de una novela de amor, le diré que ella es la protagonista perfecta, le diré que le amo quizás...

El inclemente tiempo no me permite hacer nada. La puerta del autobús se cierra con un sonido hermético y el vehículo se pone en marcha. Desde mi ventana veo por última vez a Hebe, caminando como leona por la acera de la ciudad y le mando un suspiro de desconsuelo.

¡Adiós, mi chica del autobús!



DIEZ REFLEXIONES SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR CUENTOS



Antes que nada, me es indispensable aclarar que estas reflexiones son absolutamente personales y de ninguna manera son máximas indiscutibles. Las escribí en un cuaderno viejo como una de mis frecuentes sesiones de autocrítica y no espero que a nadie le sirvan por entero, aunque, por supuesto, si un par de ellas te son útiles me sentiré dichoso.

1-. El escritor de cuentos debe ser capaz de plasmar la realidad de manera certera si es que quiere poder arrancar al lector de ella. Sólo si el escritor es capaz de reproducir el mundo real, tendrá el derecho de crear nuevos.

2-. Borges decía que la literatura es un sueño dirigido, bien dicho, sin embargo se le olvidó al argentino declarar que el lector es un corcel indómito que no se deja dirigir fácilmente. Los malos escritores tratan de domar al lector mediante la fuerza bruta, suponiendo que éste debe aceptar el mundo que se les propone. Los buenos escritores endulzan el oído del lector y lo dirigen suavemente por la senda prevista.

3-. Las primeras cinco palabras del cuento tienen tanta importancia como las últimas cinco, o quizás más. De esas primeras cinco palabras el lector decidirá si desea seguir leyendo o si hará cualquier otra cosa.

4-. La extensión, ni muy larga ni muy corta. El cuento debe ser capaz de decir lo que tenga que decir sin necesidad de que el lector sienta que algo hace falta o que algo sobra.

5-. Lo importante no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. En literatura, la forma lo es todo.

6-. Ten cuidado con el hechizo de los adjetivos. Tienen un poder de seducción ineludible y la mayor parte de la literatura buena está construida a base de éstos, pero hay adjetivos vulgares y fáciles que es mejor evitar. Si vas a escribir sobre las piernas torneadas, los senos redondos o los cielos brumosos, quizás te convenga sacar tu creatividad y jugar con adjetivos imprevistos como piernas amazónicas, senos primaverales o cielos psicóticos.

7-. Escribe apasionadamente pero no publiques hasta que leas lo que has escrito con la cabeza fría. Deja reposar tu creación por un par de horas y vuelve a ella cuando el delirio de la pasión se haya extinguido y tu sentido crítico esté alerta.

8-. Los lectores saben cuando estás imitando a García Márquez, a Borges, a Sabato, a Poe, a Lovecraft, a Corín Tellado, o a Pérez Galdós. Los lectores reconocerán tu sello o librea. Trata de no imitar en lo posible o imita llevando el estilo de tus escritores favoritos por otros derroteros.

9-. Toda circunstancia de la vida es susceptible de convertirse en cuento. Piensa fuera de la caja.

10-. El gran problema de la mayoría de los diálogos es que no parecen ser reales. No se sienten como si fueran dos personas hablando en la realidad. No importa si se trata de dos aliens de la galaxia Andrómeda, dos soldados de un cartel de la droga colombiano o dos esquimales calentándose en una fogata, si se siente que la conversación entre ellos es forzada o ilógica es porque simplemente es un mal diálogo.


miércoles, 15 de febrero de 2017

¿PARA QUÉ SIRVE LA POESÍA?



Nunca me sentí más alejado de mi primo Guillermo que en aquella ocasión en que me preguntó, con acento provocativo, el para qué rayos perdía mi tiempo escribiendo poemas.

En ese entonces yo era un adolescente de aires taciturnos con los ojos aún enceguecidos por el deslumbramiento de Rubén Darío y, aunque escribía poemas de pésima calidad cuyo insistente recuerdo todavía me atormenta, ya tenía ganada cierta notoriedad en mi secundaria como un poeta en ciernes.

Sin embargo, nada podía responder a quien me cuestionaba acerca de la utilidad de hacer versos porque hasta ese preciso instante yo mismo nunca me había planteado el asunto.

El dilema me salió al paso, nuevamente, hace unos días cuando un descarriado poeta, de bohemia incorregible, afirmó que el oficio de escribir versos no tenía cabida en el hombre actual.

Defendí mi postura diciendo que el hombre actual es el mismo hombre de ayer, y que tanto ayer como hoy la poesía sigue desempeñando un papel de catarsis psicológica, un desahogo emocional e intelectual absolutamente necesario para las almas sensibles.

No obstante: ¿tiene la poesía algún uso práctico fuera de la liberación emocional del propio poeta?

Para la mayoría de las personas hacer un poema no parece ser una actividad productiva, y en nuestra cultura obsesionada con el dinero tampoco luce como una actividad rentable.

De pronto, el propio artista se cuestiona si lo que hace tiene algún valor o si le servirá a alguien de alguna manera. Aunque a primera vista parece ser un simple dilema existencial típico, pronto se convierte en una crisis en la que el bardo se siente indigno y culpable de que sus musas sean hermosas. La solución provisional de algunos es convertir la poesía en un grito de protesta, convertirla en el megáfono de las desgracias sociales y del sufrimiento injusto, ya que muchos poetas se han convencido de que escribir versos cuando hay tanta miseria en el mundo es un lujo impagable o una especie de cobardía.

Al respecto, Albert Camus dice que algunas personas “les parece que escribir ahora un poema sobre la primavera es servir al Capitalismo”, pero luego remata magistralmente afirmando que “si el hombre tiene necesidad de pan y de justicia –y si hay que hacer lo necesario para satisfacer esas necesidades- también tiene necesidad de la belleza pura, que es el pan del corazón”.

Es necesario, pues, reconocer que la nueva poesía comprometida corre el mismo riesgo de la vieja poesía comprometida, es decir convertirse nada más que en un simple panfleto escrito en verso.

La primera condición del poema es ser poético, nada más y nada menos, de lo contrario correremos el riesgo de volver a la época en que la calidad de un texto dependía directamente de la moraleja, época oscura en la que el arte había perdido su misma esencia artística.

No obstante, hay un aspecto de la utilidad de la poesía que no hemos considerado y es éste: la palabra poética como defensa de la individualidad.

Cuando todo el mundo parece ir en dirección a la masificación y a la globalización, donde la humanidad no es un conjunto de individuos sino un hormiguero cuidadosamente mecanizado, sólo nos queda una última defensa de los límites personales: la Poesía.

Sólo la poesía nos habla de la individualidad y la originalidad de un ser humano y sólo ella tiene la virtud de hacernos ver que no somos legión, que no somos una masa, que podemos ser libres y que podemos pensar y sentir por nosotros mismos.

¿No es eso lo verdaderamente útil de la poesía?

Pero es algo que el Poder que nos gobierna no va a reconocer porque, aunque la poesía le sea útil al ser humano individual, se constituye en un peligro para la perfecta maquinaria de la sociedad de consumo, siendo pues que un poeta puede ser tan peligroso como un revolucionario, o quizás, en un sentido más profundo, sea el verdadero revolucionario... ¡El profeta de un mundo de pensamiento libre!

Así que si otro descarriado me sale al paso y me pregunta si la poesía tiene alguna utilidad mi primera reacción será: ¿lo estás preguntando en serio?