viernes, 8 de junio de 2018

19A


Cuando todos querían silencio, yo grité.
Cuando todos corrieron a esconderse, yo salí a las calles.
Yo me apresuré a luchar cuando todos temblaban de miedo.
¡Sí, me atreví a ser rebelde!
Cuando desesperadamente trataban de olvidar
la sangre de los inocentes derramada
en las calles sorprendidas,
yo me atreví a recordar
y a romper los hilos de impunidad que se estaban tejiendo.


Fui a donde dijeron que no fuera,
y me decidí a ser libre
ante los ojos de los esclavos satisfechos
(ese pecado no lo perdonan fácilmente).
Dancé con la muerte en una calle bloqueada,
y vi caer a mis hermanos
en el sueño perfecto.


 Y aquí estamos de nuevo,
en las mismas calles,
en las mismas plazas,
con la misma gente.
Unidos bajo un cielo azul repleto de nubes blancas,
con las manos en alto,
con los ojos limpios
y el corazón palpitante,
gritando que no nos condenarán otra vez
al silencio y al olvido.


LA REVOLUCIÓN DE LOS JÓVENES



Todos decían que ese chavalo era un loco que sólo le importaban las fiestas, y luego lo vimos con la bandera azul y blanco luchando por justicia.

Todos decían que esa chica era una tonta que vivía metida en el celular, y luego la miramos usando su celular para denunciar la maldad, para levantar a Nicaragua.

Todos decían que estos chavalos no respetaban a los mayores, pero cuando las turbas golpearon a un anciano se levantaron como fieras.

Todos decían que los millenials son egoístas e indiferentes, y yo los vi llorando mientras cantaban el himno nacional, los vi enfrentando la barbarie sin pedir nada para ellos mismos, los vi ser valientes ante la maldad más inhumana.

Nos equivocamos con los chavalos.

Ahora es deber de los mayores, de los profesionales, de los artistas, del pueblo entero, de responder al desafío ético que los muchachos nos han planteado.

¡No más sangre joven manchando nuestra tierra!

¡Es ahora o nunca, señores!

REVOLUCIÓN AGÜIZOTE



Invoco a las Ceguas a la lucha revolucionaria.


Convoco sus tétricos rostros de caballo para guardar los tranques del pueblo, para que sus risotadas congelen de miedo el corazón de los asesinos, para que acechen en la oscuridad a los sicarios.


Llamo a la Carreta Nagua para que intercepte las patrullas policiales y las camionetas sin placa en la que se mueven los desalmados.


Le pido a los Micos que arrojen piedras sobre las turbas y a los duendes que les escondan las balas.


Llamo al Cadejo para que proteja a los estudiantes desarmados, para que los cuide en su camino de las acechanzas de la Bruja; y le ruego a la Llorona que vierta lágrimas por los hijos caídos de mi patria.


¡Sí, a ustedes los llamo, hijos de la noche!


Hoy invoco a todos los fantasmas, a todos los espectros, a todos los nahuals, a todos los seres de las leyendas, a que se unan a la gesta guerrera, a la revolución cívica, al heroísmo del Pueblo.


Yo llamo al padre sin cabeza, al barco negro, a los fantasmas del Hospital en Granada, al Punche de Oro de León, a la Taconuda de Matagalpa, a los fuegos fatuos de Jinotega, a todos y cada uno, porque hoy también es 19 de abril y en esta lucha el Pueblo debe estar unido.

LOS TRANQUES




Hay un chico en los tranques, en este momento, mojado por la lluvia, con hambre y frío, con miedo de ser agredido y amor a su patria.

Hay un chico en los tranques que podría estar haciendo otra cosa. Podría estar viendo su programa favorito, estar chateando en las redes sociales, o escuchando su canción favorita. En lugar de eso, está ahí, arriesgando la vida por sus convicciones.

Hay una chica en los tranques y está desarmada. No llevó armas a esta guerra porque cree que no las necesita. Porque piensa que estar en lo correcto y defender la justicia es su mejor arma. Porque cree que las balas no podrán vencer la Verdad.

Hay niños en los tranques y están defendiendo la justicia. Mientras todos oímos que mataron a 76 personas y nos encogimos de hombros, ellos dijeron que la indiferencia era complicidad, y se lanzaron a condenar al tirano... ¡Por eso el tirano les teme y los odia!

Hay un pueblo en los tranques. Un pueblo que quiere lanzar el mensaje de que ya no tenemos miedo. Un pueblo harto de la violencia y del silencio: ¡Un pueblo libre!

En los tranques están ellos y en los tranques estamos nosotros, en los tranques está la esperanza y el futuro, en los tranques está una Nicaragua a la que le duele respirar, en los tranques está Dios.