martes, 15 de agosto de 2017

EL CANGREJO DE ORO (Relato)



Perla Jarquín entró al pequeño restaurante y paseó la mirada por el local.

El sitio estaba lleno. Todas las mesas estaban ocupadas por comensales alegres que hablaban a grito partido por entre el ruido de fondo de una televisión inoportuna. Los escasos meseros parecían no dar abasto, mientras se paseaban de un lado al otro, balanceando sobre sus cabezas las bandejas plateadas repletas de comida nicaragüense: las olorosas güirilas, los apetitosos nacatamales, las tajadas con carne asada y las exquisitas sopas de mondongo.

Pero no era eso lo que la joven periodista, Perla Jarquín, estaba buscando.

Por ese entonces, Perla Jarquín era una chica alta y de piel blanca, con un cabello negro que caía como una cascada perfecta sobre sus hombros y unos lentes delgados que le daban un aire intelectual.

Con impaciencia paseó la vista por entre las mesas y localizó a la única mujer que se sentaba sola, con un rostro pensativo y  la vista clavada en ninguna parte. Sin pensarlo más, se acercó a ella.

-Disculpa –le dijo-. ¿Es usted Tania Rivera?

La mujer bajó la taza de café que tenía entre los labios y asintió con cierta tristeza. Era muy bella. Su piel morena tenía un tono acaramelado y sus ojos brillaban con intensidad.

-Así es –le dijo-. ¿Usted es Perla?

-Para servirle –respondió ésta, mientras halaba una silla y se sentaba.

-Lamento haberle pedido que nos viéramos en este sitio –dijo Tania-. Pero no me gustan los lugares solitarios.

-No hay problema –replicó Perla-, admito que no es el mejor 
 sitio para una entrevista, pero le agradezco mucho que haya decidido hablar conmigo.

Sin decir más, sacó de su bolso la libreta de apuntes, su elegante bolígrafo dorado y una grabadora.

-Sin grabaciones –dijo Tania de forma tajante-. No me siento cómoda con eso.

-Lo siento –dijo Perla, mientras devolvía la grabadora a su bolso.

Tania sorbió otro trago de café y clavó los ojos en Perla Jarquín.

-Si quieres, podemos comenzar –le dijo.

-Muy bien –asintió Perla-. Hablemos de su amiga: Bessy Escorcia.

Tania Rivera lanzó un suspiro y comenzó a hablar...


***

Bessy Escorcia era una chica increíble. Era inteligente, amistosa, divertida y demoledoramente hermosa con su cuerpo delgado y estilizado, y su perfecto rostro de belleza felina.

Siempre quise a Bessy. Más que una amiga, era como una hermana para mí y nunca podré olvidar que las aventuras más locas de mi vida las viví al lado de ella. Todavía recuerdo nuestro viaje al cañón de Somoto. ¿Puedes creer que se arrojó desde una roca a casi diez metros del agua? ¡Pensé que se iba a matar! Todavía se me acelera el corazón cuando recuerdo como caía en picada y perforaba el agua azul levantando un pequeño estallido de espuma. En otra ocasión, en Matagalpa, nos perdimos en el bosque mientras subíamos al cerro Apante y dimos vueltas como por tres horas hasta que volvimos a encontrar el camino.

Así que siempre que salía con Bessy sabía que algo raro iba a pasar, pero nada tan raro como lo que nos sucedió en Bocay.

¿Conoces la leyenda del Cangrejo de Oro? ¿No? Déjame 
 contarte. Dice esa vieja leyenda que en los ríos de la zona aparece un enorme cangrejo hecho de puro oro. Los ancianos dicen que es el alma de una princesa indígena que se suicidó por un mal de amores contrariados, pero otros afirman que no se trata de un fantasma sino de una verdadera criatura desconocida en esas selvas.

Ni Bessy ni yo creímos en tales locuras y nuestro único interés era navegar el río Bocay para tomar fotografías de las bellas selvas de Nicaragua.

¿Alguna vez has navegado por el río Bocay, Perla? ¡No sabes de lo que te estás perdiendo!

El río es como una serpiente de aguas turbias que avanza atravesando la selva silenciosa. Alrededor del río se elevan enormes cerros verdes que contrastan con el bello cielo azul, mientras que en las ramas cercanas se pueden ver pájaros de hermosos plumajes y uno que otro mono aventurero.

Aquella mañana, el cielo estaba despejado y el sol brillaba con fuerza, pero un vientecillo frío refrescaba el ambiente.

Bessy manejaba el bote de motor con maestría (realmente Bessy era una de esas odiosas personas que parecen hacerlo todo con facilidad). Llevaba un short de color café y una blusa azul que dejaba al descubierto sus brazos y hombros. Mientras tanto, yo tomaba fotografías desde el centro del bote con mi falda estampada de florecillas ridículas y una camiseta blanca.

De pronto, Bessy interrumpió el silencio.

-Este sol me está cocinando –dijo-. Siento que me hierve la piel.

-Te dije que te pusieras bloqueador –le respondí.

-¡No jodás! –respondió ella con una sonrisa.

Yo me guardé la cámara y miré hacia adelante. A pocos metros de donde estábamos  había un pequeño paraje en el que podíamos atracar y descansar a la sombra de un árbol de Guanacaste. Levanté la mano y señalé el sitio.

-Atraca ahí –le dije-. Vamos a descansar y comer algo.

-Sólo piensas en comer –bromeó Bessy-. ¿Y la dieta?

-¡Al diablo, la dieta! –le dije riendo.

No fue difícil atracar en el sitio. Bessy llevó el bote a la orilla, saltó con agilidad y antes de que el agua arrastrara nuestro vehículo le ató a un viejo tronco. Sentadas en las rocas, comimos unos emparedados que habíamos ido cargando desde El Cuá y unas latas de gaseosa caliente que sirvieron para empujar la comida, aunque no tenían buen sabor.

La mañana estaba tranquila y no tardó mucho para que nos vencieran las ganas de dormir un rato. Bessy se recostó sobre el enorme tronco y cerró los ojos. Tenía su blanca piel toda enrojecida por el sol, y respiraba de forma muy pausada. Por un momento me preocupé de que le diera una insolación, pero luego recordé que era una mujer con una salud de hierro y que aquel paseo por el sol no era nada para ella.

Con mi amiga dormida, decidí acostarme sobre el césped, mirando hacia las enormes ramas que se balanceaban por el viento y, poco a poco, me fui hundiendo en un sueño tranquilo...

De pronto, sentí que las manos de Bessy me estaban sacudiendo.

-Despierta –me dijo aterrorizada-. ¡Vi al Cangrejo de Oro!

-¿Estás loca? –dije, despertando de mala manera.

-No es una locura –afirmó-.   Salió del agua mientras estabas dormida y entró en el bosque. ¡Es precioso! Brillaba tanto que tuve que apartar la vista.

-Bessy, quizás estabas soñando...

-¿No me crees? –gruñó con enojo-, entonces ven conmigo para que lo veas tú misma.

Se levantó de un salto pero antes de que pudiera moverse le sujeté la mano con firmeza.

-¿Qué rayos haces? –pregunté.

-Iré a buscarlo.

No podía creer lo que estaba oyendo: ¿Bessy, la “señorita seguridad”, estaba queriendo pasear por la selva en busca de un monstruo mitológico?

-Estás loca –dije-. ¿Quieres que te muerda una serpiente?

Bessy dio un tirón para soltarse de mi mano y me miró a la cara con ansiedad.

-Se va a escapar –dijo, como si eso fuera suficiente argumento-. ¡Lo estamos dejando ir!

Después, sin esperar nada, comenzó a correr como un bólido, internándose en el bosque. Aterrada, me levanté lo más rápido que pude y traté de seguirla. Imposible. Había tanta maleza que no podía ver hacia donde iba.

-Bessy –grité-. ¿Dónde estás?

Nadie respondía.

Comencé a correr, con el corazón acelerado, en aquel inmenso laberinto verde, tratando de no caer entre las raíces que obstaculizaban mi carrera.

-¿Dónde estás, Bessy? –volví a gritar.

En la lejanía escuché la voz de mi amiga.

-Taniaaaaaaa.... Aquíiiiiii.....

Seguí corriendo con todas las fuerzas de mis piernas, sin saber exactamente hacia dónde, dando alaridos para que Bessy me escuchara.

Mientras lo hacía no dejaba de pensar: ¿realmente existía un Cangrejo de Oro? Las leyendas decían que cuando aquel ser abandonaba el agua lucía como un monstruo gigantesco, casi del tamaño de una vaca, y que podía devorar a los incautos que trataban de capturarlo. ¿Acaso Bessy había caído en la trampa de aquel maldito crustáceo?

-Bessy... ¡BESSYYYYYY!

-¡Taniaaaaaa!

La voz de mi amiga resonó a pocos metros de mi ubicación. Su voz se escuchaba despavorida y yo misma empecé a experimentar una especie de pánico sobrenatural.

Velozmente me lancé sobre una pared de hojas y caí en la playa. A varios metros se miraba nuestro bote abandonado, pero lo que más me llamó la atención fue el movimiento repetitivo de las aguas. Entonces la vi. En mitad del río, la cabeza y los brazos de mi amiga se agitaban de forma frenética y desesperada.

-¡Ayúdame! –me gritó.

Fue lo único que pudo decir. Su cuerpo se sumergió en las aguas sucias y no volvió a salir.

¿Cómo era posible que eso sucediera? Bessy era una excelente nadadora, mucho mejor que yo. Además no parecía que se estuviera ahogando. Era algo más tenebroso. Era como si algo estuviera halándola hacia las profundidades del río.

Sin pensarlo más me tiré a las aguas y comencé a nadar tratando de encontrarla. Las linfas marrones estaban llenas de sedimento y no era posible ver nada. Pronto, noté que empezaba a faltarme el oxígeno y tuve que nadar hacia la superficie para recuperarme. Exhalé tan hondo como pude y volví a sumergirme.

Pocos segundos después, pude sentir las manos de Bessy.

Perla, dime: ¿Alguna vez has sentido las manos de una persona que se ahoga? Las manos se convierten en arañas desquiciadas que tratan de sujetarse de cualquier cosa con tal de sobrevivir. Apenas la sentí, los dedos de Bessy se aferraron con fuerza a los míos y casi pude sentir que me rogaba que la sacara de ahí. De inmediato, hice unos movimientos con mis piernas tratando de llegar a la superficie, pataleé y pataleé, pero no pude hacerlo. Al contrario, sentía que algo nos estaba llevando cada vez más profundo.

Asustada, seguí impulsándome, tratando de llegar a la orilla, pero aquella fuerza desconocida arrastraba a Bessy y ahora me estaba arrastrando a mí...

Entonces lo hice.

Hice aquello de lo que me arrepentiría el resto de mi vida, aquello de lo que nunca podré perdonarme jamás: La solté... ¡Sí, solté a mi amiga!

Por favor, comprende. Ya no podía aguantar la respiración y a cada segundo nos íbamos sumergiendo más y más. No tenía sentido seguir luchando y que ambas muriéramos... ¿Qué otra cosa debía hacer? Simplemente solté las manos de Bessy y por un momento creí ver su rostro en medio de las aguas marrones, pero la decisión ya estaba tomada.

Mientras el cuerpo de Bessy se perdía para siempre en el río, yo nadaba hacia la superficie...


***

-Entonces, ¿dejó morir a su amiga? –preguntó Perla.

-¿Qué hubieras hecho tú? –replicó Tania.

-Creo que yo hubiera luchado por mi amiga hasta el fin, incluso si las dos moríamos.

Tania Rivera mostró una sonrisa sarcástica y clavó los ojos en Perla.

-Todos se creen héroes – le dijo-. Pero a la hora de la verdad todos harían exactamente lo mismo que yo.

Perla Jarquín llevó la pata de los lentes a su boca y la mordió de forma pensativa.

-Hay algo que deseas preguntar, ¿verdad? –dijo Tania.

-Así es –admitió Perla-. Según los informes que tengo, la Policía la señaló a usted como sospechosa de la muerte de Bessy Escorcia. Dicen que usted la mató, que usted la abandonó en el río y que se inventó el cuento del cangrejo de oro para que los psicólogos la declararan enajenada mental y librarse de la cárcel.

-¿Lo estás afirmando o lo estás preguntando? –gruñó Tania.

-Sólo quiero saber su opinión –replicó Perla.

-¡Mi opinión es que puedes irte al demonio!

Perla Jarquín entendió que la entrevista había llegado a su fin. Metió su libreta y su bolígrafo dorado en el bolso y se despidió de Tania sin mirarla a los ojos.

Afuera del restaurante estaba lloviendo...


GLOSARIO:

CANGREJO DE ORO: Ver cuento para conocer la leyenda.

CAÑÓN DE SOMOTO: El Cañón de Somoto fue redescubierto en 2004 por geólogos checos durante una visita de investigación geológica. Ellos lo describieron como "un impresionante accidente geográfico" que era desconocido, hasta ese momento, por la comunidad científica mundial. Solamente era conocido por los pobladores de las comunidades ubicadas en sus bordes que lo conocen como "Namancambre" o "La Estrechura". Es uno de los sitios turísticos más visitados de Nicaragua.

CERRO DE APANTE: La Reserva Natural Cerro Apante se ubica en el departamento de Matagalpa en Nicaragua. Fue declarada como reserva natural en 1991 por el Ministerio de Recursos Naturales, MARENA. Es un cuerpo de agua de origen volcánico, rodeado de extensos bosques en los que los turistas realizan senderismo.

EL CUÁ-BOCAY: El Cuá, es un pueblo y un municipio del departamento de Jinotega (ubicado en la frontera con Honduras), en la República de Nicaragua y a una distancia de 217 km de Managua (4h 24min por la Panamericana Norte, el Guayacán y el valle de Jinotega). En el año 2002 el antiguo municipio denominado "El Cuá-Bocay" se dividió en dos, éste y el de San José de Bocay.

GÜIRILA: La güirila es un alimento hecho a base de maíz nuevo sin nixtamalizar. Tiene forma circular algo amorfa y aplanada, y es de características similar a la tortilla común de maíz, con un sabor dulcete y aroma apetitoso.

MONDONGO: Se dice del estómago de la vaca que es preparada con maestría en una suculenta sopa.

NACATAMAL: El nacatamal es una comida típica de 
Nicaragua,​ aunque también es muy popular en Honduras. Consisten en una masa a base de maíz, carne, vegetales y arroz, entre otros, dividida en porciones que se cuecen envueltas en hojas de plátano o banano.




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lunes, 7 de agosto de 2017

ASPECTOS BÁSICOS DE LA PSICOLOGÍA FORENSE (Para Estudiantes)



No existe una psicología forense per se, sino psicologías forenses, cada una adaptada a los requerimientos y parámetros de sus respectivos sistemas judiciales que varían de país en país. No puede ser la misma psicología forense la que se usa en el caótico sistema judicial de un país centroamericano como Nicaragua que la requerida en países de primer mundo como Estados Unidos o Inglaterra.

Así que al hablar de los roles de la psicología forense conviene ser un poco más general.

Primero que nada conviene recordar que la psicología forense es la rama de la ciencia psicológica que auxilia al proceso de administración de justicia. Este es el concepto es el más sencillo posible que podríamos dar y que el más nos conviene manejar por ahora. Sin embargo, ¿qué rayos hace la psicología forense?


¿PERITAJE O DICTAMEN?

Alguno de los roles del psicólogo forense son llevar un proceso de peritaje y luego realizar un dictamen. Estos conceptos producen algunas confusiones en los estudiantes pero es necesario recordar que peritaje psicólogo es la intervención o evaluación de éste profesional, mientras que el dictamen es el producto final, los resultados y conclusiones que se derivan del peritaje.

La confusión surge porque en algunos países es cosa común que al dictamen se le llame peritaje psicológico, lo que equivale a confundir a la María con la Marina, pero la verdad es que es mejor manejar los dos conceptos y mantener cada uno en su ámbito.


PSICODIAGNÓSTICO

El psicodiagnóstico es el resultado de un proceso de evaluación psicológica de la personalidad de un sujeto y se realiza con una serie de herramientas psicométricas estandarizadas, con validez científica, elegidos específicamente para evaluar los aspectos psíquicos de una persona en cierto momento de su vida.

Es verdad que muchos profesionales de la psicología están cuestionando actualmente la validez, no de un test, sino de todos los test psicológicos existentes, pero a pesar de ello estas herramientas siguen siendo usadas en los procesos de peritaje, quizás porque los sistemas judiciales no se han enterado del debate interno de la psicología en general.

No obstante, el uso de test debe usarse con cuidado, anteponiendo el sentido común, recordando que, aun cuando el resultado de éste sea confiable, sólo retratará como es una persona en un momento determinado de su vida y nada más.

Dicho esto es necesario advertir que el psicodianóstico acarrea una gran responsabilidad para el que lo realiza y debe saber que no se trata de un juego. El resultado de nuestra deliberación puede afectar la vida de innumerables personas.


¿CÓMO SE REALIZA EL PERITAJE PSICOLÓGICO?

El objetivo del informe pericial psicologico es el análisis del comportamiento humano en el ámbito de la ley y del Derecho; para ello se siguen pautas de mucha importancia.

Como ya dijimos anteriormente, hay muchas maneras de realizar esto, ya que cada país tiene sistemas judiciales distintos pero a grandes rasgos podemos dar unas pautas de cómo se hace este proceso:

1. En primer lugar se recibe una demanda para realizar un informe pericial. A partir de la información disponible, el psicólogo forense empieza a definir la metodología que seguirá y qué personas considera que deben participar. Por ejemplo si el informe tiene que ver con el régimen de visitas, el psicólogo forense buscará la participación de ambos progenitores así como de los hijos si tienen edad suficiente como para aportar información relevante. Decidirá también qué tipo de pruebas de evaluación psicológica se usarán y buscará también entrevistarse con otros profesionales que tengan relación con la familia evaluada (maestros de la escuela, psicólogos, médico de familia...).

2. Antes de iniciar cualquiera de las entrevistas, el psicólogo forense informará a los participantes sobre el objetivo de la exploración, la metodología que se seguirá y las condiciones que diferencian la atención psicológica de la realización de un informe pericial incluyendo un consentimiento informado que los participantes mayores de edad deben firmar.

3. Una vez informados, se inician las sesiones de evaluación / exploración que pueden ser individuales, de pareja, familiares... Siguiendo con el ejemplo del informe sobre el régimen de visitas, se harán sesiones individuales de evaluación con los padres por separado, pero también se plantearán sesiones con los menores y cada uno de sus padres para poder observar y evaluar su relación e interacción. En estas sesiones se puede usar la entrevista, tests psicológicos y otras pruebas de evaluación específicas en función de lo que se evalúe. Por ejemplo en el caso de menores incluyen dibujos, elaboración de historias etc.

4. Una vez hecha la evaluación, a partir de sus resultados se elabora el informe pericial psicológico que es el instrumento escrito utilizado para dar a conocer el resultado de la evaluación realizada y las recomendaciones que se desprenden como conclusiones de la exploración realizada. Este informe debe ser suficientemente claro como para que sea comprendido por personas no especialistas en el mundo de la psicología.

5. La devolución y entrega del informe se realiza una vez este está terminado y se entrega tanto a los clientes como a sus representantes legales para que sea usado en el procedimiento judicial. Esta devolución incluye la explicación detallada de todo el estudio realizado, de los resultados de las pruebas administradas y de los resultados y conclusiones a los que se han llegado. Puede incluir también recomendaciones sobre cómo abordar los conflictos y problemas detectados fuera del ámbito judicial.

6. Por último, el psicólogo forense encargado del informe asiste a las comparecencias y audiencias judiciales, es decir en el juicio oral, en el que deberá ratificar su informe, es decir confirmar que efectivamente es su informe y que mantiene sus resultados, recomendaciones y conclusiones.


TÉCNICAS DE LA PSICOLOGÍA FORENSE

En la psicología forense clínica, las técnicas no difieren de las de la psicología clínica convencional. Al igual que en ésta, la psicología forense se sirve de las técnicas de entrevista, observación y los instrumentos psicómétricos.

Por supuesto, debemos recordar que el objetivo de la psicología forense no es ayudar al paciente ni brindar un proceso psicoterapeutico, sino ayudar al sistema judicial.

Una evaluación adecuada deberá considerar el para qué se evalúa, qué se evalúa y cómo se evalúa.

Por otro lado, es necesario resaltar que la psicología forense también cuenta con algunas herramientas psicológicas específicas tales como la entrevista general estructurada de maltratadores, inventario sobre pensamientos distorcionados sobre la mujer y el uso de la violencia, la entrevista de valoración de peligrosidad y el inventario de miedos, por mencionar algunos de los que hablaremos con mayor calma en otra ocasión.


PROBLEMAS ÉTICOS DE LA PSICOLOGÍA FORENSE

El psicólogo forense lucha con las mismas cuestiones éticas que los psicólogos en otras ramas de la ciencia psicológicas, pero magnificados por el gran peso de la responsabilidad que carga sobre sus hombros.

Un dictamen favorable o desfavorable puede determinar el futuro de una persona o, en muchos casos, de un amplio sistema de personas.

Elegir tests sin cuidado, dejar aspectos sin preguntar en una entrevista, dar un dictamen influidos en la simpatía o antipatía que les produjo cierta persona o dejarse coaccionar por un chantaje económico, sexual o incluso emocional, son faltas a la ética que afectarán a seres humanos y que, en última instancia, pueden arruinar la carrera de un buen profesional.

Como dijo Gutheil: "El perito éticamente correcto valida sus dictámenes por la minuciosidad de sus evaluaciones, su adhesión a la honestidad y afán de objetividad, y su resistencia a las diversas presiones de los abogados contratantes o de otros orígenes" (p. 332). (del Río, 2003)

Consecuentemente, los psicólogos forenses deberán excluir cualquier intento, ya sea pasivo o activo, de comprometerse en una tergiversación o falsificación. Es decir, ni por omisión ni por comisión participarán en una falsificación de las pruebas, ni en intentos partidistas para evitar, negar o subvenir la presentación de las pruebas contrarias a su propia posición.


Además serán rigurosos en la elección de técnicas a elegir, sean imparciales y tengan la diligencia de inquirir en más de una sola fuente de información, tratando de que el cuadro que pinta nuestro dictamen sea lo más cercano a la realidad objetiva posible.


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martes, 1 de agosto de 2017

¿Y DÓNDE ESTÁN LAS MUSAS? EL DESOLADOR PANORAMA DE LA POESÍA MODERNA



En un artículo del diario EL PAÍS, la escritora Isabel de la Fuente comenta: “Aunque se publican más de dos libros por semana (de poesía), sus tirajes son generalmente mínimos y muchos de sus ejemplares se regalan a colegas”.

Esta frase refleja una realidad dolorosa: la poesía ya no vende.

Los grandes sellos editoriales están huyendo de los poemarios debido a que los lectores también lo hacen.

Mientras la novela se ha convertido en el género preferido por las masas, generando millones de dólares para los bestsellers, la poesía se ha visto relegada a un rincón de la escena editorial moderna, encerrándose en su propia torre de marfil, en donde los poetas comparten sus creaciones entre ellos mismos, con escasa participación del gran público.

El escritor Germán Machado explica:

“Lo cierto es que la poesía, que se fue desarrollando y evolucionó como un género literario cada vez más sofisticado, cada vez más cerrado sobre sí mismo, cada vez más autorreferente, y por ende, cada vez más para un núcleo exclusivo de lectores muy enterados. Con el tiempo (los últimos 40 años, por decir algo) se volvió incomprensible y lejana para el común de los mortales”.

“La poesía no se entiende”, suele escuchar uno en conversaciones familiares o en charlas durante la cola para entrar al cine. Y uno entiende a los que no entienden.



LA POESÍA NO VENDE PORQUE NO SE VENDE

Cuando al poeta argentino Guillermo Boido se le mostró que la poesía no estaba llegando al público lanzó una frase lapidaria que ha sido el consuelo de millones de poetas que no venden. Él dijo: “La poesía no vende, porque no se vende”.

De primas a primeras parece una frase profunda y definitiva, pero luego, si uno lo piensa bien, se da cuenta de que Boido se zafó del dilema moviéndose por la tangente.  

No se le estaba cuestionando a Boido la naturaleza personal de la poesía, sino su eficacia para alcanzar a los lectores. Al fin y al cabo, la poesía se sirve del lenguaje lo que, en última instancia, es un medio de comunicación. Así que si el mensaje que trata de comunicar la poesía no logra despertar interés, ¿dónde está el fallo?

Boido saltó con una frase cursi que no resolvió el punto práctico de la cuestión.

Por supuesto, es común que los poetas se defiendan diciendo que no es que ellos fallen en comunicar su mensaje, sino que el público no está capacitado para recibirlo. A partir de ello se saca a colación el bajo nivel educativo, la influencia de medios de comunicación mediocres, el escaso interés del gobierno y una larga lista que sigue y sigue.

Sin embargo, ello no explica el interés que genera la novela, que sigue siendo un género que se vende. Tampoco explica que la gente se decante por poetas clásicos y que todavía se lean los poemas de Benedetti, las rimas de Bécquer, los alejandrinos de amor de Neruda, los romances de García Lorca, las locuras sinfónicas de Darío.



UNA VOZ FUERTE CON UN MENSAJE DESOLADOR

Como si esto fuera poco, el poeta y periodista Óscar Piedrahita González –que es además académico y crítico literario– escribió en su columna de La Crónica del Quindío, el pasado 19 de agosto, un fuerte juicio sobre la poesía actual, en el que afirma lo siguiente:

“Lo que están escribiendo los ‘poetas’ de ahora no es poesía. La poesía es una realidad estética, es belleza. Thomas Carlyle dice, en su obra Los héroes: ‘La poesía nunca podrá prescindir de la música’. Y el filósofo francés contemporáneo Maurice Merleau Ponty agrega, en un ensayo suyo de crítica literaria: ‘El arte de la poesía no consiste en describir didácticamente las cosas o en exponer unas ideas, sino en crear una máquina de lenguaje que de una manera casi infalible sitúe al lector en cierto estado poético’. ¿Qué estado poético crean los ‘poemas’ de ahora? No los entienden ni sus autores.

“En el pasado festival de poesía de Medellín oímos y leímos por televisión textos de poetas ‘famosos’ realmente ridículos, que no tenían nada que ver con la poesía. Esos textos son lo que los lingüistas llamamos textos anfibológicos. La anfibología consiste en una ambigüedad, una imprecisión semántica que anula la efectividad comunicativa del texto. Los textos de ahora no son ni prosa ni poesía. Y sus autores no son escritores ni son poetas. Cuando más son descrestadores. Algunos, para justificarse, invocan la poesía surrealista de 1930. Nada más absurdo. La poesía de Bretón, de Jaques Prevert, de Antonin Artaud, es una poesía comprensible, a pesar de los intríngulis de la técnica surrealista. Lo de ahora no lo entiende ni Mandrake. En un poemita brevísimo, Pablo Neruda dice: ‘Hay que ser dulces / sobre todas las cosas. / Más que un chacal  / vale una mariposa’. Ese texto lo entiende hasta un niño. Y es poesía. Y es belleza”.

Las opiniones de este escritor causaron admiración y rechazo por igual. Mientras unos aplaudían que tuviera la audacia de decir lo que nadie se atrevía, y de paso darle una buena sacudida a la moderna torre de marfil poética, otros lo acusaron de ignorante (¿en serio? ¿alguien le puede decir ignorante a Piedrahita González?).

Por otro lado, una de las voces que se unió a Piedrahita fue la de Jorge Alberto Paez Escobar, de Colombia, quien planteó: ““Estoy completamente de acuerdo con el artículo, sin sentirme poeta. Muchos escriben una prosa insulsa que después dividen en ‘trocitos’ que creen son versos y pretenden que eso es poesía, y ellos poetas... La poesía es más, mucho más”.


CONCLUSIÓN.

Bécquer escribió que aunque no hubiera poetas siempre habría poesía...¡Probablemente se equivocó!

Con un público que no logra conectar con el mensaje de la poesía moderna, lo único que podemos esperar es que el viejo arte de los versos se vaya viendo cada vez más relegado, hasta convertirse en un hobby de ciertos círculos elitistas.

No obstante, ¿son tan intelectuales nuestros poetas que preferirían ver morir a las musas antes de darles la oportunidad de conectar con las masas?

A propósito, quiero recordar que fue Rubén Darío, uno de los grandes poetas de Latinoamérica, quien dijo, en el Prólogo de Cantos de Vida y Esperanza, “yo no soy un poeta de muchedumbres”, para luego apresurarse a agregar: “pero sé que indefectiblemente tengo que ir a ellas”.



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miércoles, 26 de julio de 2017

LA VERDADERA HISTORIA DE LAS HADAS



¿Qué son las Hadas? Hoy en día podemos definir como Hadas a los seres de sexo femenino y alas de mariposa, de dimensiones diminutas que protegen la naturaleza como antaño lo hicieron las Ninfas.

Al menos, esto es lo que la mayoría de las personas piensan que son las Hadas gracias a la masiva desinformación de las películas de Disney.

No obstante, al ir a las fuentes originales del mito de las Hadas nos encontramos con extrañas y muy interesantes variaciones.

Por ejemplo, aunque el mito de las Hadas toma forma y fuerza en la Edad Media, ya el poeta Ovidio había hablado de los Hados en su famosa obra Metamorfosis. Sin embargo, investigadores como Sherman Loomis creen que el mito de las Hadas tiene su origen en el pensamiento celta, de donde varios autores medievales tomaron las imágenes necesarias para sus obras, de las cuales luego surgirían los "cuentos de hadas".


LAS HADAS CELTAS

Basta rascar un poco en la piel de las Hadas para descubrir su origen céltico. En estas leyendas se hablaba de un reino encantado y maravilloso habitado por criaturas llamadas  Áes Sídhe (pronunciado Os Shi), que es traducido en nuestro idioma como Hadas, pero que no eran seres diminutos con alitas de colores, sino criaturas casi divinas que cuidaban la naturaleza y tenían poderes impensables, además de que eran tanto varones como mujeres, cosa que no duraría mucho ya que pronto las Hadas se volverían exclusivamente femeninas.

Esta femenización de las Hadas se manifiesta ya en la Baja Edad Media, época en que éstas son descritas como mujeres de gran belleza.


HADAS EN LA EDAD MEDIA

Es en estos tiempos en los que la leyenda de la Dama del Lago comienza a conocerse. En esta historia, la Dama es la protectora del caballero Lancelot, siendo ésta la que lo cría y lo cura de su locura. En años posteriores ya será identificada plenamente como un Hada y se le dará un nombre: Viviana.

Las Hadas se volverán cotidianas en estos años. Serán llamadas la “buena gente”, o el “buen pueblo” y las personas tratarán de invocar sus poderes, además de que los nobles las usarán en sus escudos de armas o se jactarán de tener familias con ascendencia en estas criaturas.

El comercio carnal con las Hadas no parece ser imposible para el pensamiento mitológico medieval. Según se cree, éstas buscan a los nobles y a los bravos caballeros en la forma de hermosas mujeres para quedar embarazadas de ellos, con los que se va forjando una nueva raza de híbridos entre humanos y seres élficos.

Por supuesto, son necesarios requisitos tan extravagantes como que el padre no debe rezar nunca, o que no debe ver toda la desnudez del Hada, o quizás debe realizar cierto juramento que, si no llega a cumplir, hará que el Hada desaparezca para siempre.




¿HADAS PEQUEÑITAS?

Estas leyendas nos muestran Hadas de tamaño parecido al humano. ¿De dónde sale, entonces, el mito de las Hadas diminutas? 

Aparentemente es muy posterior y quizás se lo debamos al genio de William Shakespeare quien retrata a estas criaturas como seres de escasa estatura (especialmente en Romeo y Julieta, en donde se habla de una poderosa Hada llamada la Reina Mab) y de ahí, la literatura posterior tomaría esta imagen y la reproduciría de manera incansable.


LAS PELIGROSAS HADAS

Algo interesante en las Hadas es que no eran todas iguales ni compartían igual código de ética. Según la leyenda, éstas podían ser tanto buenas como malas, y en muchos casos podían ser indiferentes a los mortales o causar grandes estragos de forma inocente.


Para las sencillas personas de la Edad Media eran el símbolo de todo lo deseable femenino, pero también de su poder destructivo.



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